jueves, 15 de septiembre de 2011

Me salió un versito (XXXVI)










Prosapia


Alguna parte de sangre castellana
me dio la tozudez de un hijodalgo
y el raro misticismo que llevara
hasta Jerusalén a los cruzados.

Y raro debe ser porque incluía
cortar cabezas y rezar rosarios;
auxiliar al caído si era propio,
mas si era Sarraceno, destriparlo.

Pero por otra parte, también porto
entre mis tantos genes lo Romano,
amante de lo bello y elocuente
para hacer suyo lo que fue prestado.

Mi egolatría en fin me viene, creo,
desde un lugar de aquel remoto Lacio
que comenzó robando las Sabinas
y que mientras vivió, siguió robando.

Llamando Mare Nostrum al de otros,
desparramando al mundo sus legiones,
diciendo bárbaro al que fue vencido
y civilizados a los centuriones.

También tengo algo Huno, agazapado
como mongol dormido en su caballo
que surge cuando grito enfurecido,
pero está mas presente cuando callo.

Y para completar, la sangre indiana
por mi madre llegó y está emboscada,
estoica como un pampa taciturno
que espía el trepidar de la vacada.

Todos pueden matar, casi por todo.
Todos pueden morir, casi por nada.
Algunos me dan sueños y otros furias.
Todos son yo en la noche o la mañana.

Me siento bueno por sus partes buenas.
Me siento malo por sus partes malas.
A veces soy romano, a veces huno,
y a veces, por ser tantos, no soy nada.

2 comentarios:

Gringoviejo dijo...

No lo había leído todavía,está muy bueno,saludos.

Udi dijo...

Un aire machadesco, pero sin creérsela. Urbano, y sobre todo perplejo.
Muy bueno !