sábado, 24 de agosto de 2013

Borges (con perdón de la palabra)


El 24 de Agosto de 1899 nació Jorge Luis Borges. Era un cajetilla, un niño bien y como tal casi todas sus opiniones mundanas nos producen algún rechazo (o mucho).
Pero lo que no se puede negar ( o mejor dicho lo que yo no puedo negar, para ser exacto) es que fue un buen poeta.
Y debe dejarse de lado la opinión política o social que uno tenga de una persona y reconocer aquello en lo que es virtuosa.
Así que aquí les dejo unos versos de ese guacho reaccionario, garca y excelente poeta.


La lluvia
Bruscamente la tarde se ha aclarado
porque ya cae la lluvia minuciosa.
Cae o cayó. La lluvia es una cosa
que sin duda sucede en el pasado.

Quien la oye caer ha recobrado
el tiempo en que la suerte venturosa
le reveló una flor llamada rosa
y el curioso color del colorado.

Esta lluvia que ciega los cristales
alegrará en perdidos arrabales
las negras uvas de una parra en cierto

patio que ya no existe. La mojada
tarde me trae la voz, la voz deseada,
de mi padre que vuelve y que no ha muerto.


El remordimiento
He cometido el peor de los pecados
que un hombre puede cometer. No he sido
feliz. Que los glaciares del olvido
me arrastren y me pierdan, despiadados.

Mis padres me engendraron para el juego
arriesgado y hermoso de la vida,
para la tierra, el agua, el aire, el fuego.
Los defraudé. No fui feliz. Cumplida

no fue su joven voluntad. Mi mente
se aplicó a las simétricas porfías
del arte, que entreteje naderías.

Me legaron valor. No fui valiente.
No me abandona. Siempre está a mi lado
la sombra de haber sido un desdichado.


PD: Aquí tienen otro que le publiqué hace tiempo a ese muchacho


3 comentarios:

Anónimo dijo...

Lo de la lluvia fue un claro ejemplo de telepatia...Un episodio mas de la dimension desconocida...SP

profemarcos dijo...

También un buen traductor y un escritor de novelas policiales... que dedicó su manejo de la ironía contra lo que el consideraba (ciegamente) el mal de la Argentina...

68 y contando dijo...

SP: así fué.
Profe: Me encantó lo de ciegamente. Es indudable que Borges no veía bien lo popular (y lo demás tampoco).