miércoles, 1 de mayo de 2013

La viga en el propio (XXVII)

De monos y monarcas

Los Argentinos hemos tenido siempre una extraña fascinación por las monarquías.
Una fascinación tal que se puede decir que no somos hoy una monarquía simplemente porque no conseguimos un monarca dispuesto.
Y no fué porque no lo buscamos.
A diferencia de los Yankis, de los que pueden decirse muchas cosas pero que nunca incurrieron en tamaña pelotudez ( o por lo menos yo no estoy al tanto, para ser humilde) hasta tal punto que han resultado el modelo republicano para los pueblos de medio mundo, a diferencia de los yankis, decía, los protoargentinos se alzaron contra el dominio español pero no contra el monarca de los españoles y de estas tierras, al que siguieron rindiendo pleitesía durante seis años.
Y durante esos años -porque el magno soberano estaba en cana- anduvieron nuestros protopróceres ofertando el trono del Virreinato por Europa, ante nobles Ingleses, Alemanes y otros, incluídos otros nobles galaicos como todos sabemos (o mejor dicho como muchos sabemos, porque no nos lo contaron en la primaria y tampoco en la secundaria, con lo que muchos deben ignorarlo).
Por supuesto alguno podrá decir que era un movimiento estratégico buscando reforzar nuestra posición. Y podría creerse sino fuera que San Martin tuvo poco menos que cagar a puteadas a los Congresistas de Tucumán para que declararan la Independencia de una buena vez -aunque él mismo era medio monárquico según algunos-, mientras que hasta alguno de nuestros protopróceres (y uno de los mas gordos) desvariaba imaginando hasta una posible monarquía Incaica.
Y podría creerse si no fuera que con ya muchos años de Independencia y República sectores amplísimos de nuestra sociedad anduvieron meándose cuando se apropincuaba alguna excelsa, esplendorosa y admirada figura monárquica, como sucedió cuando la gorda Infanta Isabel o el anodino Príncipe Felipe de Edimburgo.
Y no sólo los culopaspados oligárquicos sino también la llamada chusma, el pueblo llano, envuelto en la misma ola de boludez congénita.
La monarquía, no importa si absoluta -como la del Papa Francisco, argentino y peronista- o parlamentaria como la Holandesa, constituyen una rémora del pasado bárbaro de la humanidad, la manifestación del repudiable, excecrable concepto de que algunos seres humanos nacen mejores, primeros entre todos y a salvo de la elección, crítica y deposición por sus pares, el resto de los seres humanos.
Por eso cuando una culopaspado de nacionalidad Argentina es nombrada reina y Cristina la menciona como algo así como el sumum de la aspiración y realización nacional junto con el otro monarca absolutista como el Fran (y mejor no hablemos de lo que esa monarquía le ha hecho a la humanidad) el alma se me acongoja y me obliga a decir:
Cristina, yo te apoyo en todas las que creo buenas. Pero en esta estamos enfrentados

¡Vivan La Repúblicas! ¡Abajo las monarquías! ¡No a la adulación de la Barbarie!

Se ruega depositar las puteadas en el recipiente al efecto al salir.

5 comentarios:

Anónimo dijo...

En Argentina todos se creen nobles, todos se creen ricos, honestos, mejores. Por eso me cuesta creer que no tengamos monarquía, pena de muerte, y leyes espartanas al nacer.
Y lo de Cristina, bueno, es peronista, no se puede esperar mucho.
Por eso yo apoyo las cosas buenas que se hicieron, pero no apoyo a la imagen de Cristina.
Anonimousse

Anónimo dijo...

Ahora que lo pienso, yo no quiero lo que la mayoría quiere, ¿soy antidemocrático? Si es así, entré en un bucle infinito.
Anonimousse

68 y contando dijo...

Anonimousse: Como sabés yo apoyo a Cristina, pero tampoco la pavada. La apoyo sencillamente porque en mis 72 años es lo mejor que ví, lejos bien lejos, aunque no soy peronista.
Ahora con respecto a que si sos minoría no serías democrático, ser democrático es intentar convencer a los demás de tu pensamiento y aceptar si no lo admiten sin dejar de pugnar por eso. Ser antidemocrático sería cagar a palos a los demás para que se haga lo que te parece bien.
A mi muchas mañanas me dan ganas de ser antidemocrático cuando leo los diarios.
Y te aclaro que pienso como vos respecto a que no tengamos pena de muerte, creo que es de casualidad.
¡viva la casualidad!

profemarcos dijo...

Estos "indios" que alaban a las monarquías no dejan de ser cipayos, y esos son los más peligrosos...

Aclaremos el origen del término:"El sipahi era el titular de un feudo (timar) concedido directamente por el Sultán Otomano, y tenía derecho a todos los ingresos del mismo a cambio de sus servicios... Los campesinos del timar eran posteriormente añadidos al mismo".

Cualquier similitud con la Mesa de Enlace... es cierta!!!

68 y contando dijo...

Hola Profe; Yo tengo desde mi juventud que los Cipayos eran los soldados Hindúes a órdenes de los colonialistas Ingleses, cuya función logicamente era matar hindúes por cuenta y órden de Su Majestad Británica.Su dato sin embargo tiene tal precisión que debe ser correcto.
Sea como sea lo que sí sabemos muy bien es qué son los cipayos aquí.
Saludazo