miércoles, 6 de julio de 2011

Me salió un versito (XXXIII)



Crepúsculo

Los álamos parecen
en la tarde
campanarios de alguna
catedral lejana.
Una neblina tenue
forma velos
que envuelven los
paisajes y las almas.

Se vuelve rosa el cielo,
lentamente,
y llámanse a silencio
las calandrias,
mientras huyen las nubes
hacia el este
a esperar escondidas
la mañana.

Hay un olor a tierra
y mandarinas
y el humo de una hoguera
desparrama
en la quietud silente
de la tarde
el perfume final
de la hojarasca.

Se quedan quietos cielo
y arboledas,
Se vuelve helado el brillo
de las charcas
y -migajas que son
de luz que fuese-
alguien arroja estrellas
en la nada.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Bravisimo!!Bravisimo!!(Me pongo de pie) SP

68 y contando dijo...

SP: ¿Para tanto va a ser? dirían en Jacobacci