jueves, 4 de noviembre de 2010

Este soy yo, aunque no soy yo‏










Las dos plazas


Por Vicente Battista *

Mi padre fue antiperonista, aunque lejos estaba de ser gorila. Carpintero y socialista, en 1946 votó por la fórmula Tamborini-Mosca. Poco después, frente a cualquier progreso social impuesto por el flamante gobierno peronista, aseguraba que esa conquista integraba la agenda de Alfredo Palacios. Me crié en una familia de clase obrera que, paradójicamente, no celebraba las mejoras cosechadas para su clase. En septiembre de 1955, con mis victoriosos 15 años, deambulaba por plaza San Martín festejando la caída de Perón cuando de pronto alguien clavó un distintivo en mi solapa. Era de metal dorado, mostraba una V y sobre la V una cruz. ¿Qué hacía esa insignia en la solapa de alguien que se proclamaba ateo de izquierda? Aquella tarde comprendí que estaba en el sitio equivocado, tiré el distintivo a la basura y me marché de esa plaza.
Nunca me consideré gorila, pero siempre evité votar al peronismo. En 2003, y ante la posibilidad de un nuevo gobierno de Menem, busqué la boleta de Néstor Kirchner, aunque dudé a la hora de colocarla en la urna: el hombre venía de la mano de Duhalde, una circunstancia que auguraba futuros desastres. Un año después persistía en mi condición de no ser peronista, pero no me molestaba que me consideraran K. Esa letra inevitablemente remite a Kafka; a Joseph K, que será juzgado y condenado sin entender nunca por qué, y al agrimensor K, que jamás logra entrar al castillo, quizá porque siempre estuvo allí. Aquella K que era sombra y angustia, ahora podía leerse desde la esperanza y la alegría: nucleaba muchísimas propuestas por las que había bregado toda mi vida. En 2007 voté a Cristina Fernández, sin el mínimo asomo de duda.
Lamentablemente, hoy cierta izquierda, con idénticos genes de aquella que en 1946 se acopló a la Unión Democrática, hace causa común con la peor derecha. Repite los errores de ayer. Esto escribió Scalabrini Ortiz en 1943: “No debemos olvidar en ningún momento –cualesquiera sean las diferencias de apreciación– que las opciones que nos ofrece la vida política argentina son limitadas. No se trata de optar entre el Gral. Perón y el Arcángel San Miguel. Se trata de optar entre el Gral. Perón y Federico Pinedo. Todo lo que socava a Perón fortifica a Pinedo, en cuanto él simboliza un régimen político y económico de oprobio y un modo de pensar ajeno y opuesto al pensamiento vivo del país”. Vale la pena recordarlo para no tropezar una vez más con la misma piedra. Sabíamos que en 2011 la presidencia iba a estar en manos de Néstor o de Cristina. Poco importaba que fuera él o que fuera ella, ambos respondían al mismo modelo y ambos habían formado una dupla admirable. Y de pronto, a Néstor Kirchner se le da por morirse.
El miércoles 27, camino a Plaza de Mayo, recordé la plaza San Martín de medio siglo antes. Aquella vez bastaba con mirarles las caras y los gestos a quienes festejaban la caída de Perón para descubrir que detrás de esa presunta alegría faltaban las ilusiones y sobraba el rencor. Entonces yo tenía 15 años pero me sentí cargando el desasosiego de un hombre de 70. Ahora, a lo largo de tres días de octubre, en la Plaza de Mayo se lloró la injusta muerte de un hombre justo. Hubo muchas lágrimas, es cierto, pero detrás de esas lágrimas conmovió el fervor de una juventud cargada de futuro que de pronto, y sin más vueltas, recuperaba la esperanza. Era obra de ese hombre que estábamos despidiendo, de ese político tozudo y desprolijo, alegre y apasionado, que vino del sur para hacernos ver que no todo está perdido. Entonces, con mis 70 años me sentí un joven de 15.
* Escritor.
Página 12 4-11-2010

3 comentarios:

manuel el coronel dijo...

muy bueno realmente compañero. En este estado de situación, como que el néstor ha sido reparador, purificador del movimiento, se fué, se ladeó una buena parte del sedimento, de la lacra que no va a volver, y llegaron muchos que no se arrepintieron a tiempo antes.

Anónimo dijo...

Si hasta parece un capitulo de la dimension desconocida con tantas similitudes. SP

68 y contando dijo...

Manuel el Cnel: Eso espero, que los que se fueron no vuelvan (vea al respecto mi entrada del 31/10) y ojalá Cristina refuerze el vínculo con los "de afuera" (que son mejores que muchos "de adentro") y me refiero a Nuevo Encuentro, a la CTA de Yaski, etc.
SP: Efectivamente, parece yo y debe haber muchos. La gran diferencia es que yo no festejé la caída de Perón porque sufrí de cerca el bombardeo de Plaza Mayo y el golpe de Setiembre y ahí comenzó mi odio a los milicos (que sigue fresco y sin tragarse lo de que ahora son demócratas). Era ateo ya en ese entonces como el autor de la nota, pero no izquierdista, cosa que comenzé a ser un año después si mi Alzehimer no me engaña. Cariños